Shalom

Reunión virtual del 30/04/2016: Tema: La Paz de NS Jesucristo
 
San Juan 14:23-29
 
 

Este es uno de los pasajes que deberíamos leer al revés, desde el final hacia el inicio.
 
El discípulo de Cristo está en constante tensión, vive en el mundo, pero no es del mundo. Cree en las Enseñanzas de Jesús, confía en sus beneficios y espera en sus resultados. Pero debe combatir constantemente para llevarlas a la práctica en la vida.
 
Sus obstáculos: el primero de ellos, el propio discípulo, sus intereses personales, sus problemas, dudas, enfermedades...
 
En ese escenario de tensiones, viene el Señor a ofrecernos su Paz.
¿De cuál paz nos habla? Por cierto, que no es la paz del hombre, la de la ausencia de conflictos. Es el Shalom, un concepto que en nuestra cultura occidental no manejamos y cuyo significado no se traduce en una sola palabra.
  
Hablando de esa Paz, San Agustín dice:
 
Porque es la paz serenidad en el entendimiento, tranquilidad de ánimo, sencillez de corazón, vínculo de amor y consorcio de caridad, sin que pueda llegar a la heredad del Señor quien no quisiere observar el testamento de la paz, ni puede estar conforme con Cristo el que no lo esté con el cristiano.
 
¿Quién no la quisiera? Si estamos atentos, el Señor mismo nos enseña cómo llegar a obtenerla:
 
  • Creer en los que nos dice (...cuando se cumplan, ustedes crean)
  • Alegrarnos en esa esperanza (... deberían alegrarse de que vuelvo al Padre)
  • Confiar en la promesa (no se inquieten ni teman)
  • Estar atentos a las mociones del Espíritu Santo y ser dóciles a sus consejos (... les enseñará todo y recordará lo que les he dicho)
  • Buscar la amistad con el Espíritu Santo y pedirle al Padre que nos lo envíe (...el Padre lo enviará en mi nombre)
  • Ser fieles a las Enseñanzas, ya que no son de humana sabiduría, es Dios mismo quien las dicta (La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió)
  • Que el ES sea el divino instrumento, para que se produzca en nuestras vidas la promesa más importante de toda la Palabra (...y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él.)
  • Que esa fidelidad no se inspire en el temor, ni en la conveniencia, sino en el amor a Jesús, por ser quién es y por ser cómo es, - lo que San Basilio nos enseñó (CIC 1828) -. (El que me ama será fiel a mi palabra)
Señor, danos siempre de esa Paz.


 

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